Capitulo 16: Horas de angustia vivió Raúl por su sirena al no encontrarla.
Manny se detuvo lejos, se sentó en un camino de piedra, desde allí observa a Raúl, se da cuenta que ambos tienen sus manos unidas, sintió que su corazón se le rompe en miles de pedacitos, las lágrimas ruedan por sus mejillas, se dice para sí misma:
—“Cómo pude ser tan imbécil, ellos se entienden a la perfección, el único extraño soy yo, los voy a dejar para que sean felices, no tengo derecho a nada en esta vida.”—
Se puso de pie, empezó a caminar por la orilla de la playa sin rumbo fijo, en su