Cap. 82: Un nuevo alumno.
Iker cerró la puerta del apartamento con suavidad. Eulalia seguía allí, sentada en el mismo sillón.
Él no esperó a que lo mirara.
—No voy a dejarla. —Su voz no tenía rencor. Solo certeza—. La amo, tía. Amo a Amelia. Y también a Teo. Ese niño es luz… y no voy a perderlos.
Eulalia giró lentamente el rostro, sus ojos ya no tensos, sino vencidos por un cansancio antiguo.
—No es miedo lo que siento —murmuró—. Es experiencia.
—Yo ya no soy ese niño que tú protegiste con tanto celo —continuó Iker, ac