Estuvimos esperando a que esa mujer saliera, si pasamos al rededor de dos horas en ese lugar y el lambucio de Tomas probó de todo lo que la señora vendía en el puesto, yo comí unas cuantas cosas solamente, porque me gusta más tomar refresco que comer cuando hace mucho calor y ahorita hace un calor espantoso y todo el malparido sol apunta hacia donde está horrible universidad que está pintada con azul de psiquiatría.
-Todo está buenísimo.
-¿Y qué vendrás todos los días hasta aquí para comer?
-Ni