Ambos habían salido al jardín y no se habían encontrado. Hasta que la llamada desapareció y… vaya sorpresa.
—¡Esposo! ¿Qué haces aquí?
—¿Esposa? ¡Qué sorpresa! Yo… yo estaba atendiendo tu llamada. —Respondió tontamente señalando su teléfono.
—Me refiero a la fiesta. —corrigió ella.
—Ah, es que… como secretario de la empresa es mi deber acompañar al jefe a cada evento que tenga relación con los negocios.
—Cierto, no lo había pensado. —respondió la esposa, siendo comprensiva.
—¿Por qué eres tan h