Al día siguiente, la chica no fue a la universidad. Tristán está seguro de que se debe a lo molesto que vio reaccionar a aquel hombre que la estaba esperando para llevarla a la que supone que debe ser su casa.
Finalmente, una semana más tarde la chica regresó a la universidad, su mirada aún más apagada y sin sentido, su rostro pálido de tanto maquillaje la hace ver irreconocible.
—¡Hola! ¿Cómo estás? —preguntó muy preocupado Tristán al acercarse a ella.
—Estoy bien, gracias por preguntar. —Ella