Ariel paseaba por los terrenos de la mansión.
Era una soleada tarde de fin de semana y tenía ganas de aire fresco.
Al acercarse al campo, vio a una niña pequeña jugando con burbujas y sonrió con cariño al observarla. Siempre le habían gustado las burbujas cuando era niña.
La niña finalmente la notó y ambas se detuvieron, mirándose por un momento.
Ariel se acercó y se agachó frente a ella.
"Hola, preciosa "dijo con calidez, pero la niña solo la miró en silencio.
"No hablas mucho, ¿eh? Soy Ariel