Por Cristian
A la mañana siguiente me desperté pegado a ella, con una erección apoyada en su cola, le beso el cuello y se despierta con un gemido, guau, es tan receptiva a mis caricias, hicimos el amor dos veces antes de dejarla en su casa.
Fui a entrenar y me quedé concentrado.
A la noche charlamos casi una hora por teléfono.
Ya todos mis compañeros saben de mi relación, pero no la conocen.
Cuando corté, uno de ellos está mirando su notebook y me llama para que le busque un archivo, aparece un