Por Cristian
Al salir de esa oficina, fui a una juguetería, no sabía qué comprarle a mi hijo, lo primero, fue una pelota de fútbol, también un camión a control remoto, un avión, un oso enorme, una colección de autitos, bloques para armar, y muñecos de todos los superhéroes que existían.
La vendedora no podía creer que me llevara todo eso, casi no iba a caber en mi camioneta y
menos mal que había salido con una camioneta y no con un auto.
-¿Querés impresionar a alguien?
Me preguntó.
-¿Se nota?
-