Por Melina
Salí de la facultad y lo vi, estaba esperándome, como muchos días desde que lo conocí.
Me acerqué, tímidamente, él me miró y se fue acercando despacio, nos abrazamos fuerte, muy fuerte, yo me largué a llorar.
-Nena, Meli, cielo ¿Qué te pasa?
-Es que pensé que me habías dejado.
-Jamás podría dejarte.
-Estabas en una fiesta llena de mujeres, yo las oí y…
-Subamos al auto, amor.
En el auto, apenas nos acomodamos, me secó las lágrimas con sus dedos.
-Cielo, sí, fui a una fiesta, pero no