8
—Voy a ir con ellas… —Habló mi maldito hermanastro agarrando una manzana de la mesa—¿Por qué puedo, verdad?
Dios, ayúdame.
—¡Estás invitado!
Gritó Kitty demostrando el hambre.
—¿Tengo otra salida?
Papá y él negaron.
—¿Puedo llevar a Maribel? Digo, ¿No hay ningún problema, verdad?
—¿Por qué habría uno?
—Quizás te opaque en vestido de baño…
—¡Y Donavan a ti!
Grité levantándome de la mesa.
Aarón acercó su pecho demasiado cerca del mío, sus manos tocaron mis hombros mientras que susurró despacio—