Sara se había sentido sonrojada al ver a Magnus detrás de ella, y si no era por que él la atrapara, se hubiera llevado la caída de la verguenza en su vida, pero una vez mas el hombre apareció y le salvó el día. Magnus le preguntó a su joven prometida.
—¿Dónde te diriges? Te llevaré.
Al oír a Magnus preguntar adónde iba, Sara se sintió algo inhibida, ella tartamudeó sintiéndose nerviosa, dijo:
—Iba a la iglesia —Magnus hizo silencio, hacía mucho tiempo en que él no iba a comulgarse, estaba enred