En algún lugar del mundo
Hasley esperó atenta a las indicaciones del pelirrojo, este quien tenía la mirada puesta en la pantalla de la computadora. No era un patrón exactamente que decifrar, era una clave.
Mazón había regresado a la oficina a apreciar el intento fallido de abrir la puerta, pero su sonrisa se ensanchó más al recordar que solo tenía dos intentos y que al tercero la alarma de seguridad se activaría y el túnel explotaría. Le era divertido ver el rostro de preocupación de Hasley en