Hasley
La mañana transcurría tranquila, mi hombro había sonado por completo pero Peter seguía cuidando de mi. Según sus excusas era que aún veía mi herida sin curar.
Suspiré lento, eran las 7 de la mañana y Peter seguía en mi habitación. Su presencia no era molesta pero sentía que ya era innecesario sus cuidados.
—Ya es hora de la píldora, Hasley— la voz de Peter llamó mi atención de nuevo.
Mmm, fastidio.
Me moví de la cama inquieta, tire las sábanas de nuevo sobre mi y me quejé.
—Estoy dormid