El tiempo avanzó como en una nebulosa para Jasiri mientras la gira continuaba con un éxito arrollador. Con cada nuevo destino, el dolor en su pecho se suavizaba por momentos, aunque nunca desapareció del todo. Sidney, Melbourne, Brisbane… el bullicio de las ciudades y el calor de sus fans la envolvieron como una manta cálida, haciéndola olvidar por un momento, las sombras que aún la perseguían. Los escenarios fueron su santuario, su escape, su refugio. Bajo las luces, con la guitarra en mano o