Capítulo 28 ¡Mi cama es tuya cuando así lo desees!
Con el corazón desbocado, Abigaíl se preguntó quién hacía tanto ruido en el despacho, siempre que estaba con Zacarías comenzaban los problemas, especialmente con las mujeres a su alrededor.
No obstante, antes de que pudiera analizar la situación, escuchó que se abría la puerta del anexo. Recordó que hacía muy poco que se había comenzado a sentir cómoda como madre de Max.
En la casa de la abuela Perla se le consideraba la madre de Max y se le