Hiroshi se incorporó para quitarse la camisa, y ella, sollozó entrecortadamente cuando él comenzó a tironear de su vestido, para quitárselo. Cuando la tuvo desnuda, se movió hacia abajo, enterrando la boca entre sus piernas.
Con un chillido, Aiko tembló ante aquella sensación tan intensa. Su sexo estaba muy sensible, y la incipiente barba de Hiro la rozaba provocándole una violenta reacción.
Con la lengua de él deslizándose por su hendidura, lamiendo y degustando, e incluso penetrandola con el