- Hm… ya veo – menciono – pero creo que aún es pronto para pensar olvidar tu deseo de ser padre.
- Cierto, más ahora que encontré a una hermosa mujer – hablo coqueto tomando a la pelinegra de la cintura y buscando pegarla a su cuerpo, para tratar de besarla, pero en eso un pequeño castaño se interpuso entre ambos y el recibió el beso en su mejilla derecha haciéndolo reír.
- Ups interrumpo – dijo Ángelo, quien al ver las obvias intenciones de su amigo llego a salvar a la pelinegra.
- Mami, mami