Justo en esos momentos en la habitación de enfrente de donde el castaño y la pelinegra se arreglaban, estaba entrando Giovanni.
- Ángelo – llamo entrando y notando que no estaba recostado en la cama así que fue a tocar la puerta del baño – oye, Vladimir dice que ellos ya están y…
- ¡Nooooooo!
- ¡Que! ¿Qué pasa? – grito Giovanni, derribando la puerta del baño y con arma en mano mirando que su amigo estaba sujetando su corbata con lágrimas en los ojos – ¿qué? ¿qué paso?
- Giovanni… sniff… se rasg