|Capítulo: Empieza el juego|
Había pasado una semana desde que Diego estuvo aquí y yo aún pensaba en eso que dijo que murmuré. Le creo si me dice que babeé su pecho, pero ¿que murmuré algo?
Seguro que solo lo dijo para mantenerme pensando en él y sí que lo estaba logrando.
Había salido a buscar las ovejas junto con Elián, él caminaba muy rápido y le daba igual dejarme quinientos metros atrás, ni giraba la cabeza para ver por dónde yo iba. De igual modo me decía que no lo siguiera a todos lado