—lo siento jefe, intente detenerla pero la mujer hizo caso omiso a mis palabras— da una breve explicación la secretaria con su voz temblorosa y sintiendo como su pobre corazón late tan fuerte como si se le fuera salir
—déjame a solas con ella— ordena James y mira a Antonela, la cual sonríe ampliamente
—sí señor— se retiró dejándolos solos
—dame una razón para no sacarte, a las patadas de mi oficina— su voz es demandante, tanto que aquella sonrisa se desvaneció
—necesitas una esposa con urg