—¡Señor!— gritó fuertemente, pero James se ha marchado —¡No puede ser...!— baja su mirada, está triste y perpleja
—señora se va a enfermar— el de seguridad sintió pesar por la mujer
—señor, el CEO... ¿A qué horas llega mañana?
—el CEO no tiene tiempo exacto, es el jefe y puede llegar a la hora que quiera, así que es dificil encontrarlo señorita, si quiere, llévese mi paraguas, usted lo va a necesitar más— dijo extendiendo el paraguas y ella lo recibe
—es usted muy amable— lo agarra, aunque es