Capítulo 47: Susurros ineludibles.
Rebecca, desde la tranquilidad de su habitación, piensa detenidamente en Alfred. La razón le musita con firmeza, que lo deje ir, pero la irracionalidad se lo impide. Esos múltiples susurros hacen eco en su cabeza. Por lo que, no termina de tomar una decisión muy acertada.
Se interna Grace en su habitación, quien todavía continúa viviendo, en la mansión Hufman:
—Buen día Rebecca—saluda con candidez.
—Buen día Grace—la mira con incomodidad.
—Rebecca no entiendo, ¿por qué cambiaste tan radicalm