Capítulo 40: Aparente calma.
Tal como le comento Ana a su padre, Tony se la ingenio junto con su equipo de seguridad, para salir del edificio de forma clandestina. Alfred y Danielle, le sirvieron de señuelo, para despistar a la presa.
En el auto camino a casa de Ana. Olvidan por un momento los atascos y las fricciones recientes, y se adentran a su faceta de enamorados.
—Creo cariño, que me dijiste una vez, que querías ir a la playa—comenta de inmediato Tony.
—Ay si, Tony. Es mi mayor ilusión.
—No se diga más, en unos días