PVO Emilio
Cuando regresé de la cafetería, me detuve frente a la puerta de la habitación al escuchar las voces de Sam y Jane, debía darles espacio, después de todo lo ocurrido, ellas necesitaban hablar sin interrupciones. Mi intención era marcharme, esperar afuera y dejar que arreglaran todo aquello que el dolor había destruido. Lo juro, no quería escuchar, pero me quede.
Sin imaginar lo que terminaría escuchando, la voz de Jane se quebró…
—Mi bebé…no es de Emilio…
Sentí que el mundo se deten