Mundo ficciónIniciar sesiónCuando las palabras brotaron de mi boca sin darme cuenta, confesándole que estaba enamorada de él, no pude evitar el rubor de mis mejillas y la emoción que recorrió mis venas sintiéndome extasiada; Camillo me pidió que le volviera a repetir las palabras, pero como no me animaba a repetírselas, empezó a besarme como un loco por mi cuello, entretanto yo reí







