Capítulo 29. ¡Eso no es verdad!
⋘FABIO⋙
Nos despedimos de Bernardo y volvemos a casa. El trayecto es silencioso. Hay tantas cosas que deseo expresar, pero ninguna palabra abandona mis labios. Ni siquiera sé qué decirle.
Tantas veces le he prometido cuidarla y protegerla; sin embargo, lo único que hice fue llevarla a la cueva del lobo. Es mi culpa por no haberme fijado en las malditas letras pequeñas del contrato. Me dejé deslumbrar, emocionado por tener a Astrid a mi lado durante un año. Fui egoísta, y estas son las consecuen