Capítulo 22. No ha sido tu culpa
⋘FABIO⋙
El silencio vuelve a instalarse en la biblioteca después de mi confesión. Mi padre bebe el contenido de su vaso y se sirve otro trago. Su mano tiembla, y ese maldito sentimiento de culpa me oprime el corazón.
Si enamorarse no es un crimen, entonces, ¿por qué carajo me siento como un criminal? No es pecado haberme fijado en Astrid. La amé desde mucho antes de que Patrick llegara a su vida, y, aun así, la respeté todo ese tiempo.
—El hombre que la ama… —repite mis palabras en un susurro,