Madison despertó al sentir besos en su espalda desnuda, el día anterior después de llegar de la cena Milo le había hecho el amor dulcemente, le había demostrado cuánto la amaba, y lo feliz que estaba por saber que iba a ser padre.
—Mmm — dijo aún adormilada.
—¿Quieres ir a trabajar? — Maddie inmediatamente se levantó.
—¿Hablas en serio? Amor, no quiero que me trates como una inválida o algo parecido, solo estoy embarazada, mi vida la puedo seguir normal. — Milo bajó su rostro avergonzado.
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