La semana había pasado muy rápido, Milo estaba sorprendido por lo bien que se desenvolvió Madison en el trabajo, hacían un gran equipo, mientras ella fue por unos documentos, él se quedó hablando con el gerente del lugar.
—Señor Bianchi, ahora que lo recuerdo, podría decirle a su esposa que puede venir por lo que solicitó — Milo se detuvo de inmediato al escuchar al hombre.
—¿De qué está hablando? ¿Sabira está aquí en España? — El hombre abrió los ojos como platos al oír a su jefe.
—Sí señor