Llamé a mi doctor personal y le expliqué la situación. No importaba si estaba lloviendo, para eso le pagaba para que viniera cuando se le necesitaba. Luke seguía acostado en mi cama, pensé en irme a la otra habitación porque mi palabra seguía en pie.
—No te vayas —me toma de la mano—no quiero estar solo. Siento que tu calor me hace bien.
Luke, con todo eso que me dices no me ayudas en nada.
—Luke… —suspiré.
—Ya se, estaba tratando de devolverte todas las bromas que me has hecho pero creo qu