Amelia Punto de Vista
Sabía que no me iban a despedir. Por un lado, aunque Albert y yo no teníamos una relación amorosa comprometida, sabía que era una buena persona. No era de esos que me mandaría a la m****a simplemente porque lo hubieran pillado con las manos en la masa, o en este caso, con la lengua en mi garganta. Y conocía a Carter lo suficientemente bien como para saber que entendía que, si me despedían, podría tomar represalias con una demanda por despido ilegal o acoso sexual.
No es qu