Mundo ficciónIniciar sesiónLÚCIFER:
Él asiente y me mira directamente a los ojos. Su mirada es muy intensa, tanto que me incomoda. Le sostengo la mirada con curiosidad; tengo una extraña sensación de que lo conozco, pero al mismo tiempo no viene nada a mi mente.
—Puedes quedarte conmigo allá atrás —le señalo—. Es una sola habitación, pero alcanza para los dos. —Por mí no hay problema —se apresura a decir—. Muchas gracias, le estaré eternamente agradecido. ¿Me deja golpear a mí? Así usted descansa un poco. —No estoy cansado, dedícate a mantener encendida la fragua —le indico, sintiendo un poco de recelo. Lo observo de reojo y no sé por qué le tengo un poco de desconfianza. Pero no puedo negar que es trabajador, así que dejo atrás mis dudas. Sin embargo, me he dado cuenta de que cada d&






