Alison se puso firme cuando la mirada de Leila era asesina, y bajando los ojos a su maleta, se dio cuenta de que, llevaba cosas como si se estuviese yendo del lugar.
—Que esté muy bien… señora Ambani… disfrute mientras pueda hacerlo…
Alison parpadeó varias veces, y se hizo a un lado cuando la mujer pasó con rapidez a punto de empujarla, y vio como hundió de prisa los botones del ascensor, para desaparecer cuando las puertas se cerraron.
Tomó una fuerte aspiración, luego se dirigió a su oficina