Volví con mi hermano, me senté en una silla y lo mire hacer sus ejercicios, yo estaba feliz! se que es malo alegrarse por la desgracia ajena, pero ella se lo merece por desgraciada!
El esposo de mi madre entro también a la habitación, yo me levanté de inmediato y camine a otro lado.
- puedo hablar contigo? -
Me preguntó calmadamente, yo asenti con la cabeza, mi hermano estaba mirandome con el ceño fruncido.
- si claro -
Le respondí.
- puedes acompañarme a la cafetería -
Camine con el fuera del