Capítulo 28
Solté de nuevo una sonrisa, pensé que esto era una broma y que Diego solo quería hacer de sus insinuaciones un chiste.
Pero mi sonrisa se desdibujo cuando se arrodilló y saco un anillo de diamantes rosa en forma de corazón.
—¿Estas bromeando? —abri los ojos y le quite mi mano
—Nunca bromeo con algo tan serio, cuando te vi, entendí tu carácter, tu belleza me envolvió, quiero que seas mi luna —Diego hablaba con total verdad.
—¡Estas loco! No nos conocemos, para mí eres un desconocido,