REPROCHE.
Narrador.
Lidia corrió a abrazar a su hija en cuanto la vio llegar a la manada, un año sin verla le pareció una eternidad, mientras que Nadia se quedó a la espera de ver a Maia con la misma ansiedad que su hermana por darle un fuerte abrazo a su cachorra antes de tirar de su oreja, pero cuando vio a Alisan llegar sin ella y con la mirada vacía preguntó.
—¿Dónde está mi hija?
—Ha decidido quedarse; se enamoró justamente del hombre que me quiere ver muerto para que pague por haber asesinado a su