CAPÍTULO 95: CUMPLIR SU PALABRA.
CAPÍTULO 95: CUMPLIR SU PALABRA.
Artem irrumpió en la mansión como una tormenta desatada. No había advertencia, no había contención. El eco de sus pasos resonaba como el rugido de un león a punto de atacar. Los sirvientes se apartaron, aterrorizados, al ver la furia que destilaban sus ojos. Nadie se atrevió a detenerlo. Sabían que algo oscuro y peligroso lo dominaba.
Se detuvo delante de Liana y André, pero sus ojos estaban fijos en el italiano.
—Me importa un carajo lo que ella haya dicho, no e