CAPÍTULO 8: TU ÚNICA SALIDA.
CAPÍTULO 8: TU ÚNICA SALIDA.
―¡¿Qué está pasando?!
Él se colocó frente a ella, protegiéndola y buscando cualquier señal de peligro.
—¡Señor, estamos bajo ataque! —gritó uno de sus hombres mientras corría hacia ellos con el arma desenfundada—¡Vienen del lado este!
—¡Protejan el perímetro! —ordenó él, mientras sacaba su propia arma y la cargaba con rapidez—¡No dejen que se acerquen a Liana!
Los disparos llenaron el aire y las monjas corrieron, asustadas y lanzando gritos. Artem no soltó