Jacob se levantó triste y lloroso, se limpió el rostro con su pañuelo, los sirvientes se hacían los tontos, ni siquiera desayunó, se sentía tan mal, Muriel le dio la mano y lo saco de la mansión, se subieron al auto y ella manejó hasta llegar a la empresa de Tyron y bajaron, después en el ascensor iba arreglándole la corbata y limpiándole las lágrimas.
Salieron y lo saludaban todos, apenas contestaba, entraron a la oficina, Jacob se sentó y se soltó a llorar, Muriel lo observo con pena, nunca lo