Mundo ficciónIniciar sesiónSalimos de esa casa y vemos que el chofer de Robin nos espera con el auto listo, y nos marchamos sin que los periodistas nos descubran rumbo a la empresa. Al llegar, todos los empleados nos saludan.
—Sabes, amor —le digo a Robin, que está muy silencioso a mi lado—. Estoy agotada de tantos secretos que guardaban mis padres. ¿Quieres que hoy invitemos a Serri, William, Joe y Robert, y nos vayamos a bailar? Luego, nos quedamos en tu apartamento.—E






