Mundo ficciónIniciar sesiónSalimos de esa casa y vemos que el chofer de Robin nos espera con el auto listo, y nos marchamos sin que los periodistas nos descubran rumbo a la empresa. Al llegar, todos los empleados nos saludan.
—Sabes, amor —le digo a Robin, que está muy silencioso a mi lado—. Estoy agotada de tantos secretos que guardaban mis padres. ¿Quieres que hoy invitemos a Serri, William, Joe y Robert, y nos vayamos a bailar? Luego, nos quedamos en tu apartamento.—Es una buena idea, cariño —me toma por la cintura enseguida—. Yo también estoy agotado.Robin sonrió y presionó mi cintura. Con un suave movimiento, me atrajo hacia él y me besó suavemente. El elevador se abrió en ese momento, pero lo detuve.—¿Amor, te pasa algo? Estás muy silencioso —le llamé la atención.—No me pasa nada, cariño, solo estoy un poco cansado —con






