Mundo ficciónIniciar sesiónMis pasos resonaban contra el suelo mientras corría por el pasillo. El eco de mi propia respiración seguía el compás de mis latidos. "Kadapul, kadapul", repetía en mi cabeza como si fuera la clave para resolver todos los misterios de mi casa imaginaria.
—¡Robin! —grité al ver su silueta todavía abriendo y cerrando estantes y puertas en el estudio de pintura.—¿Qué quieres, linda? No he encontrado nada —dijo con desgana—. Creo que tendré que subir a la casa de arriba a buscar bebidas.Me planté frente a él con las manos en la cintura, en mi pose de autoridad indiscutible —o eso quería creer— y un puchero que nadie con corazón podía resistir, ni siquiera Robin.—¡Esto es importante! —dije, elevando un poco la voz—. Acabo de recordar mi palabra mágica.—¿Palabra m&aac






