106. LA ESCALERA EN EL CLOSET
Mientras trato de imaginar adónde puede llevar esa escalera que descubrí al tirar del hacha, miro la televisión sin prestar mucha atención. Por suerte, desmintieron que yo tenga algo que ver con la muerte de mis padres o con Horacio. Sin darme cuenta, me quedo dormida en el sofá.
Siento unos ardientes besos que recorren mi cuello hasta terminar en mi boca, suaves, saboreando cada milímetro de mis labios. Introduce su lengua en mi boca, formando un excitante juego con la mía. Le agarro la cabez