68. LA ENTREVISTA.
La sonrisa de Paris era como la de una reina de belleza, falsa y obligada, estaba casi sin maquillaje y su ropa que siempre había sido elegante y a la vanguardia, ahora era la de una mujer recatada y tranquila, casi parecía una ama de casa, de esas que no rompen un plato.
Pero era Paris, ella ya estaba próxima a comprar una vajilla, nuevamente.
—¿Entonces eso significa que este hombre estuvo todo el tiempo secuestrado por Stan?
—Si, y no tienen forma de desmentirme, las imágenes son claras.