67. LAS DOS MADRES.
ALICE.
Las lágrimas de esa mujer se ven honestas y reales, tras sus pasos llegó corriendo Samantha que venía sonrojada y no supe interpretar si aquello era por la carrera o porque su madre llegara así, de una forma tan sorpresiva.
La chica estaba avergonzada y me lo dejó saber, sin embargo yo estaba como pegada al piso y no pude decirle absolutamente nada más.
—Alice… Yo creo que nos vamos y..
—¡No! —la mujer tomó a Samantha de la mano y la miró con una profunda tristeza— Sam, por favor.