42. TODA LA VIDA.
STAN.
El silencio dentro de casa era total, sabía que Alice estaba por allí, el horno había sonado lo que me indico que la torta estaba lista. Subí cuidadosamente y la puerta de la habitación de Ismael estaba abierta, di un par de pasos más y los vi jugando en el baño.
—Hola —los saludé y vi como Alice se tensiono.
—¡Papá! —me habló el pequeño emocionado—, me quedé dormido, lamento dejarte solo, pero espero que la sorpresa no se arruinara.
—Es imposible que eso pasara —me incliné sobre la bañer