41. MI HERMANA, MI PECADO.
STAN.
Aun sabiendo que Ismael es mi hijo el temor de perderlo, de perderlos a los dos sigue latente. Luego de la fuerte conversación y controversia con mis padres, las ideas más oscuras y tristes no salen de mi cabeza. No podría concebir una vida sin Alice y sin mi pequeño.
Desde que se enteró que soy su padre, me pide cada noche que le lea un cuento, en las tardes luego de la escuela suelo escaparme del trabajo para llegar primero que Alice y pasar con él más tiempo. Jugamos, nadamos, leemos,