10. PAUSA.
La noche llega a mis ojos, estoy sentada en una silla frente a la ventana, tengo una taza de té entre mis manos y contemplo desde mi habitación la única luz encendida en la casa de Stan, son casi las 12 de la noche, tengo que madrugar para iniciar con mi entrenamiento, pero no puedo dormir.
Estoy mal de la cabeza y lo sé, pero de mi cabeza no sale la imagen de Stan sobre mi, sus labios casi los puedo seguir sintiendo. Mi pecho se acelera, pero entonces esos labios se cruzan con los de Aiden, qu