CAPÍTULO 25: EL ÚNICO BASTARDO.
CAPÍTULO 25: EL ÚNICO BASTARDO.
—¿Qué haces aquí, Dayana? —preguntó Adeline, sintiendo cómo el dolor, apenas aplacado, volvía a surgir con una intensidad aplastante.
Dayana esbozó una sonrisa arrogante, llena de crueldad.
—¿No lo adivinas? —dijo con satisfacción—. Gio me regaló esta casa. Por eso saqué la basura, tu basura, Adeline.
Ella apretó las manos con tanta fuerza que las uñas se clavaron en su carne, pero no sintió dolor. Ya nada podía lastimarla más de lo que ya estaba. Quiso reír en e