CAPÍTULO 120: EL QUÉ A HIERRO MATA…
—¿Papá? —preguntó Zoe con un tono tímido, avanzando un paso hacia él—. ¿Te sientes mal?
Giovanni pestañeó varias veces, como si al hacerlo pudiera recuperar los fragmentos de su memoria que acababan de desmoronarse. La pregunta de Zoe fue como un ancla que lo devolvió a la realidad. Se inclinó hacia ella, esbozando una sonrisa que no llegó a sus ojos.
—¿Eh? No, no, mi amor... Yo... estoy bien. —La inseguridad en su voz fue reemplazada rápidamente por un tono