MI ESTÚPIDO HERMANASTRO.
CAPÍTULO 50.
Trataba de abrir los ojos, pero los sentía demasiado pesados, en el lugar donde estaba todo era oscuridad, escuché algunas voces que no lograba reconocer, gritos, cosas que decían, pero nada era claro. Empecé a sentir como si me movieran de un lugar a otro mientras toda mi vida pasaba en imágenes rápidas.
—¡Está perdiendo mucha sangre! —exclamaron.
—Abran el quirófano —alguien ordenó.
Traté de pelear contra las náuseas y el dolor, trataba de moverme y gr